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El explicar el autismo a un niño, un adolescente o un adulto con autismo requiere comunicación. Las personas con autismo tiene problemas cualitativos con la comunicación, especialmente con el lenguaje hablado. Tenemos que tener en cuenta estas dificultades y adaptar nuestra comunicación cuando "hablamos" sobre autismo.

Tenemos que considerar los siguientes puntos:
- Las personas con un trastorno del espectro autista entienden el mundo de una manera distinta a la nuestra, por lo que les dan significados diferentes o especiales a las palabras y conceptos. No siempre entenderán las palabras que nosotros usamos del mismo modo que las entendemos nosotros. Un joven al cual le aconsejé "trabajar" sobre sus problemas (por ejemplo, no tener novia y sentirse deprimido) pensó que tenía que hacer algún trabajo físico.
- Tenemos que tener cuidado al interpretar sus palabras y no debemos reaccionar con demasiada rapidez. Intente siempre comprobar lo que ellos quieren decir: pregúnteles qué es lo que quieren decir, para estar seguro de haberlos interpretado correctamente. Una chica dijo que era lesbiana, pero solamente quería decir que le gustaba mirar a las mujeres guapas. No era en absoluto lesbiana.

Existen además otros puntos a tener en cuenta:
- Adapte su lenguaje. Utilice siempre que pueda descripciones concretas. Refiérase a cosas que ellos puedan ver o imaginar.
- Tenga cuidado cuando hable de emociones. Las personas con autismo tienen emociones y no podemos por lo tanto ignorarlas. Pero es más conveniente hablar sobre cosas que se pueden hacer (para sentirse mejor) que trabajar y hablar sobre emociones directamente. Si tienen algo que hacer, entonces tienen algo concreto sobre lo que actuar. Se sienten más ayudados con sugerencias y tareas concretas que simplemente charlando sobre sus sentimientos.
- Trate de visualizar. A menudo, ayuda el poner las cosas por escrito, o el hacer un dibujo ilustrativo. Trate de hablar con imágenes, ya que ellos piensan con imágenes. Las ilustraciones les convencen más que los razonamientos abstractos.
- A las personas con autismo les gustan la claridad y la estructura. Utilice listas, mejor que texto libre. Intente expresarse de un modo lógico, matemático.
- Si ellos saben escribir, déjeles que escriban mejor que hablen. Muchas personas con autismo pueden expresar sus pensamientos e ideas mucho mejor cuando pueden escribirlas que cuando tienen que expresarlas mediante lenguaje hablado. La escritura ralentiza el proceso de la comunicación y les ayuda a organizar sus pensamientos.
- Las personas con autismo encuentran difícil el focalizarse en lo que es relevante y esencial. Muéstreles la esencia, no les fuerce a buscar los puntos esenciales dentro de un mar de detalles.
- Se les pueden facilitar mucho las cosas si se les contesta a sus preguntas con una respuesta clara, en vez de dar una respuesta amplia pero vaga. Expresiones como "quizás", "esto puede ser posible", "más adelante", "a veces sí y a veces no", "algún día en el futuro" no son la clase de respuestas que les van a ayudar. Un claro "sí" o "no"o "nunca" o "todos" resultan más reconfortantes. Es evidente que la realidad nunca es tan "blanca o negra", pero mucha gente se siente confusa con todos nuestros matices.
- Cuando dé alguna información, piense de antemano las consecuencias que podría tener. Intente tomar en cuenta los efectos que pudiera tener la información que usted comparte con ellos. Incluso una observación que parece inocente, tal como "El autismo no es tan malo. La gente siempre te querrá como tú eres" podría producir la falsa creencia de ser siempre aceptado por todo el mundo. A menudo, Vd. no verá los efectos de su afirmación de modo inmediato, sino solamente al cabo de semanas o meses. Si no está Vd. seguro de lo que dice, ¡entonces no lo diga! Lo último que necesitan las personas con autismo son ser partícipes de nuestras dudas, nuestras ilusiones o nuestros miedos. Cuando explicaba a jóvenes con autismo, en el curso de una sesión de entrenamiento sobre auto-manejo, que el entrenamiento tenía por objetivo el mejorar su independencia, uno de ellos creyó que esto quería decir que tendría que vivir obligatoriamente solo en un futuro. Fue una liberación para él el que yo le explicara que, incluso después de este entrenamiento, él podría seguir pidiendo apoyo y que el mejorar su independencia no quería decir que tenía que ser capaz de hacerlo todo él solo.
- Las personas con autismo son generalmente víctimas de una sobrecarga de información. Muy a menudo, ellos procesan la información (especialmente la información verbal) mucho más lentamente de lo que lo hacemos nosotros, ya que tienen que revisar todos los detalles. Por lo tanto, cualquier charla debería ser corta: como máximo, de 30 a 45 minutos (en función de su edad mental). Cualquier charla que dure más perderá parcialmente su efecto, ya que no podrán asimilar más información.
- Asegúrese de que no solamente habla de sus problemas o de las partes negativas del autismo. Muchos niños y adolescentes establecen una relación entre las personas y las cosas que hablan con ellas, o bien piensan que Vd. espera que ellos le hablen solamente de sus problemas. Cuando su consejero le preguntó a un joven con autismo cómo marchaban sus asuntos, el chico siempre respondía: "no demasiado bien". La razón era que su consejero solamente le hablaba de problemas. Por lo tanto, el chico pensaba: "Cuando me encuentre con este hombre, tengo que hablar sobre problemas". Y esto era lo que hacía, aunque no tuviera ningún problema.
- Cuando hable con la persona con autismo, asegúrese de dejar sitio también para sus intereses, los aspectos positivos y… ¡el humor!
- Cuando les dé a leer algo sobre autismo, ponga la información de modo que un cerebro autista pueda leerla y comprenderla. Nuestro cuaderno de trabajo "Soy especial" es compatible con este estilo; por ejemplo, solamente ponemos una idea por página, las páginas están muy estructuradas, se ofrece un montón de ayuda visual, las frases son cortas, se explican las palabras abstractas y se utilizan listas en vez de largos párrafos.

Soy especial: Un método y un cuaderno de trabajo para informar a los niños, adolescentes y adultos sobre su trastorno del Espectro Autista
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