BIENVENIDOS | JULEN | BLOG DE ROBADOS | MAPA

Soy especial (Peter Vermeulen). Cuaderno y manual.

Maite

En apenas dos semanas me lo han pedido tres personas por email ya que el enlace no funcionaba correctamente en la entrada original Un cuaderno y un manual: "Yo soy especial". Me hace pensar que algo se está moviendo aunque no sé qué es.
Sea lo que sea publico la presentación del cuaderno. Espero que os sea útil.
Manual a partir de la pag.81.


Soy especial: Un método y un cuaderno de trabajo para informar a los niños, adolescentes y adultos sobre su trastorno del Espectro Autista.

Leer más...

Cómo realizar un panel de información en 10 pasos (pictogramas)

[+/-]


1. Los pictogramas se colocan en fila, de izquierda a derecha (esto es preferible por su homologación con el sistema de escritura), para los que escribís en otras lenguas que se escriben de derecha a izquierda, el sentido de los pictogramas es más lógico que se invierta y se realice como la escritura.

2. Cuando se empieza a trabajar con este sistema es recomendable utilizar claves de color que puedan diferenciar un pictograma de otro, los colores no obedecen a categorías gramaticales sino funcionales, mucho más lógico si tratamos de que una persona pueda comprender el mundo que le rodea, anticiparlo y controlarlo. (Ver PEANA) 3

3. A algunos niños y niñas les resulta más fácil que, junto con el pictograma, pongamos un objeto o miniatura para favorecer la comprensión, podemos utilizar elementos alusivos a la actividad que corresponda. Ejemplo: una cuchara para comer, una pelota para parque, unas llaves para coche.

4. Pondremos el panel de información en un sitio de fácil acceso (cocina, dormitorio), con dos tiras de velcro, una para colocar una flecha y la otra para situar los pictogramas.

5. Para las letras que siempre acompañarán a los dibujos es recomendable su uso en la parte inferior, ya que nos servirá para otros aprendizajes, como la Lectura Globalizada.

6. Nuestra recomendación es que la letra sea minúscula enlazada, la letra más común en los primeros niveles de enseñanza, como cartillas, fichas, etc. si lo que queremos es la mayor integración de los niños y niñas con dificultades y la facilidad de descifrar un código a modo de imagen. Algunos centros han optado por la mayúscula y otros por la letra de imprenta, avalando otras razones. Cada niño en su contexto de aprendizaje debería estar lo más integrado posible por lo que recomendamos adaptarse a las particularidades de cada centro para que los niños vean un sistema afín tanto en casa, como en el colegio.

7. A primera hora de la mañana montaremos el panel con la colaboración del niño. Aunque pensemos que el niño tiene buena comprensión, conviene nombrar y signar cada actividad, haciéndole participar en lo que él pueda, esto es muy importante, de cara a favorecer la comunicación, ya que a medida que ésta avanza, podemos introducir mayor carga de lenguaje.

8. Cada cambio de actividad debemos ir al panel de información, verbalizar lo que hemos realizado y comentar lo que vamos a hacer a continuación.

9. Muchos niños y niñas al principio no prestan atención, juegan con los pictogramas, los tiran. En alguna ocasión hemos recomendado ponerlos en alto, así el niño al pasar no los tira, ni los utiliza para jugar o estimularse, y subir al niño a una silla para la organización. El programa se aprende con su uso y cada niño tiene su tiempo de aprendizaje. Lo más importante es la constancia y la huella que hacemos al hacer y decir todos los días el recorrido de actividades (ver Rueda).

10. A medida que el niño comprenda más, le haremos participar más, ningún programa puede ser estático, avanzaremos con el niño y le ayudaremos poco a poco en el camino de la comprensión del mundo.

Fuente: Alanda

1 comentarios

Agendas personales para niños con Autismo

[+/-]

En los últimos años, se ha desarrollado el uso de “agendas” en los contextos de aprendizaje de los niños con autismo. Se trata de procedimientos que implican el registro (gráfico o escrito) de secuencias diarias de actividades, y frecuentemente el resumen simple de sucesos relevantes en el día. Facilitan la anticipación y comprensión de las situaciones, incluso a autistas de nivel cognitivo relativamente bajo y con los que deben usarse viñetas visuales como claves de organización del tiempo. Las agendas tienen efectos positivos en la tranquilidad y el bienestar de los niños autistas, favorecen su motivación para el aprendizaje y contribuyen a dar orden a su mundo.

Las dificultades de previsión que padecen las personas con autismo constituyen uno de los déficits más importantes a la hora de entender e intervenir ante conductas desconcertantes, sensación de desconexión, y en la presencia de estados de ansiedad, nerviosismo, e incluso problemas de conducta. Probablemente, situaciones de este tipo junto con un grave problema de comunicación, constituyen el núcleo central de la explicación de los problemas de comportamiento que presentan algunas personas con autismo, especialmente cuando son pequeños o se encuentran muy afectados en el grado de inteligencia o autismo.

Además, estos sistemas de anticipación están íntimamente relacionados con el sentido de la acción. Las personas con autismo, incluso las más capaces, tienen dificultad para organizar las secuencias de acción siguiendo un plan concreto.

De ahí, la importancia de idear métodos que ayuden a anticipar el futuro, ya que avisar verbalmente de los acontecimientos que van a ocurrir no resulta útil para la mayoría de los niños con autismo. Este es uno de los objetivos del Proyecto PEANA, la representación de la realidad mediante fotografías o pictogramas, utilizando claves visuales que sitúen a los sujetos en el espacio y el tiempo y carteles con dibujos que representan la realidad y le anticipan lo que va a ocurrir, respondiendo a ¿qué voy a hacer yo?.

Este planteamiento resulta de gran utilidad dentro del contexto educativo, especialmente con niños pequeños o con aquellos que carecen de lenguaje. Pero la vida de las personas con autismo no empieza, ni acaba, en el centro escolar y resulta muy difícil trasladar todo este material a contextos distintos como la calle, o incluso, a hogares diferentes al habitual.

Una posible solución a estas necesidades particulares es la utilización de Agendas Personales realizadas con dibujos en viñetas.
La idea básica consiste
en representar en una simple hoja de papel con dibujos esquemáticos, pero realistas, cada una de las actividades y acontecimientos que ocurran en el día, o en un periodo del mismo, detallándolos lo más posible. Este sistema permite habituar al niño a interpretar las distintas viñetas con contenidos muy variados, de tal forma que cuando los planes cambian, como ocurre en fechas especiales como las fiestas de fin de curso en el centro, no supone problemas ni para el profesor, que confecciona la agenda en el momento, incluyendo cambios de última hora si es necesario, ni para el niño con autismo que interpreta con facilidad los nuevos pictogramas y los asocia son dificultad con las actividades que se van realizando.

Los pictogramas utilizados como sistema de anticipación son más efectivos si cumplen una serie de requisitos:

- Que los dibujos sean sencillos, esquemáticos, pero que se ajusten a la realidad; fácilmente descifrables, sin muchos elementos, pero que contengan aquellos representativos de la actividad.
- Describir el mayor número de detalles que sea posible.
- Escribir debajo-encima del dibujo lo representado. De esta forma se ofrece un tiempo extra deteniéndose en la viñeta, al tiempo que se ofrece la posibilidad de que comiencen a descifrar el lenguaje escrito, o al menos que se asocie un determinado rótulo con una actividad.
- Emplear determinadas señales específicas para ampliar la información gráfica (ver, subir, bajar, …)

Además de la función de la previsión, con la realización de agendas se pretende conseguir un objetivo a largo plazo: que los sujetos que han recibido este tipo de tratamiento sean capaces de planificar sus propias actividades, realizar sus propias agendas en función de sus preferencias y de necesidades contextuales.

Las agendas se realizan todos los días en el centro escolar y suele ser la primera actividad después de tener una pequeña conversación de saludo. Se dibujan en presencia del niño o niños, al mismo tiempo que se va diciendo lo que se dibuja. Posteriormente, con niños no verbales, se señala cada una de las viñetas y se rotula con gestos; a aquellos sujetos que poseen lenguaje oral, aunque sea mínimo, se les pide que lean lo que se ha representado, para comprobar su comprensión y ayudarles cuando no lo entiendan.

A lo largo del día, se consulta la agenda cuando se cambia de actividad, si no se recuerda de memoria. Si en algún momento no da tiempo a realizar alguna actividad, o es necesario cambiar de planes, se tacha el pictograma y entre dos viñetas se puede dibujar la nueva actividad. Finalmente, al terminar la jornada, o finalizar lo planificado en una agenda, se vuelve a leer, intentando vincular el repaso a situaciones comunicativas, como contarle a la familia lo que se ha hecho.

La planificación no sólo es necesaria en el contexto educativo; las tardes, los fines de semana y las vacaciones, resultan mucho más desconcertantes e imprevisibles para los niños con autismo, ya que suelen estar menos estructurados, se respetan menos rutinas y es posible la interacción con personas no habituales. Por ello, en estos ámbitos se hace más necesario el uso de sistemas de anticipación. Los padres, hermanos, o cualquier persona que vaya a dirigir las acciones del niño, pueden planificar el día, utilizando el sistema de agendas.

A través de los pictogramas un grupo de niños con autismo puede conocer con antelación lo que le va a ocurrir, pero también puede utilizarse como sistema de planificación. Cuando los niños se habitúan a utilizar este instrumento y se les ofrece la opción de ir eligiendo entre dos posibles actividades, de alguna forma, se les está proporcionando una primera oportunidad de toma de decisiones, de planificación.

Además el aspecto motivacional puede ser muy importante, sobre todo en habilidades como las de planificación, que suponen uno de los déficits nucleares y que requieren un gran esfuerzo para los sujetos autistas. La organización del material en esta modalidad y de esta manera facilita la decodificación de la información, adaptándola al peculiar sistema cognitivo autista. Se le ofrece la posibilidad de comprender lo que tiene que hacer y cómo, además de trabajar con material atractivo.

Pictogramas para la realización de tareas

El uso de agendas, u otros sistemas de anticipación, ayuda a las personas a dar sentido a la experiencia y a la acción. Los ambientes anticipables, predictibles y estructurados permiten mejorar el autismo, provocando una serie de cambios en aspectos cognitivos, lingüísticos y generales.

Uno de los cambios más importantes y significativos que se han producido en los últimos quince años en el ámbito de la educación de las personas con autismo ha sido el considerar central la funcionalidad y significatividad de las tareas. Es decir, que le producto final tenga un sentido para ellas, que puedan entender la finalidad de la realización de una serie de pequeñas conductas encadenadas (medios) para conseguir un producto final (meta). Por ello, el trabajo con personas con autismo se realiza, cada vez más, en ámbitos naturales y las tareas son más funcionales.

Pero, en la mayoría de los casos, e incluso en niños con aceptable competencia lingüística, resulta necesario llevar a cabo varias veces la actividad, para que sean conscientes de la meta, y aún así, se requiere de mucho tiempo de entrenamiento con técnicas específicas conductuales (encadenamiento hacia atrás o autoinstrucciones), para que se realice la acción completa de forma independiente.

Por definición, los repertorios conductuales de las personas con autismo, según el DSM IV, suelen ser restringidos y poco imaginativos. La mayoría de las conductas que realizamos habitualmente no suelen ser significativas para ellas, no tienen sentido y, por tanto, no son motivantes.

Parece, pues, que si de forma externa podemos presentar todos los pasos representativos de la acción (es decir la tarea), y especialmente señalamos los efectos de la acción, la meta, facilitamos que una persona pueda realizarla de forma completa y con sentido.

Los pasos que componen una tarea hasta su conclusión (meta), pueden fotografiarse y presentarse secuencialmente en un soporte, o dibujarse con el sistema de viñetas. El sistema es similar al de las agendas: se hacen los dibujos en presencia del interesado y se repasan con él, antes de actuar, intentando que vaya relatando los pasos que va a tener que dar, para después empezar a llevar a cabo la acción. Los primeros días, o las primeras veces, se le acompaña y se le va señalando la analogía entre lo que va a realizar, o está realizando, y lo dibujado.

En principio, señalar los pasos y la meta de una conducta compleja parece más necesario en niños de nivel bajo o de nivel cognitivo medio, pero también es posible utilizar este sistema para guiar conductas más elaboradas en sujetos de alto funcionamiento. Se puede conducir una secuencia de juego simbólico presentando el guión de juego, con apoyos para las verbalizaciones, o utilizarlas como claves externas para entrenar habilidades conversacionales.

Podéis encontrar amplísima información sobre Materiales de comunicación con pictogramas (menú diario, horario, estaciones-clima..., fin de semana, cuadernos individuales y otras actividades).

Fuente: Mi angel sin voz

6 comentarios

La importancia de los apoyos visuales (pictogramas) y TEA

[+/-]

Las personas con Trastornos del Espectro Autista (TEA) son excelentes pensadores visuales, es decir, comprenden, asimilan y retienen mejor la información que se les presenta de manera visual. Frente a la información verbal (que utiliza el canal auditivo, es abstracta y desaparece), las imágenes permanecen en el tiempo e implican un menor nivel de abstracción. Esa característica de representar información de manera visual, permanente y concreta, se ajusta a las características específicas del pensamiento de una persona con autismo, lo que ha hecho que el empleo de los apoyos visuales se haya convertido en una de las estrategias básicas y fundamentales en todos los procesos de enseñanza-aprendizaje de las personas con TEA.

  • Deben ser sencillos, concretos y esquemáticos (sin mucha información adicional)
  • Fáciles de manejar (el tamaño se debe adaptar a las capacidades motoras del niño)
  • Siempre se deben acompañar de un lenguaje claro y simple
Hay distintos tipos de apoyos visuales (objetos reales en miniatura, fotografías, pictogramas y lenguaje escrito) y la elección del más adecuado va a depender de la edad y nivel de abstracción de cada niño. Generalmente, los objetos reales en miniatura se utilizan con niños pequeños que muestran una limitada capacidad representacional y de simbolización. A medida que van creciendo y que su pensamiento adquiere mayor capacidad de abstracción estos apoyos se cambian por fotografías y, en los casos en los que sea adecuado, por pictogramas o lenguaje escrito. Sea cual sea el tipo de apoyo visual que se haya decido emplear, hay unas características básicas que todos ellos deben cumplir:

Para qué se utilizan los apoyos visuales?

El empleo de apoyos visuales ayuda a las personas con Trastornos del Espectro Autista a:

1. AGENDAS VISUALES. Comprender las situaciones y saber que es lo que se espera de ellos, reduciendo de esa manera la ansiedad que les genera lo nuevo e inesperado.
A través de la agenda visual se informa a la persona de qué es lo que va a hacer y durante cuánto tiempo. Con ello, le ayudamos a anticipar los distintos acontecimientos que van a suceder y así se reduce la ansiedad ante la incertidumbre o ante la dificultad de preveer qué es lo que va a ocurrir. El uso de este tipo de agendas contribuye a dar un orden a su mundo y a mejorar aspectos relacionados con su bienestar emocional.

2. SECUENCIACIÓN DE TAREAS. Guiar la realización de las tareas, mejorando su autonomía e independencia.



3. NORMAS DE CONDUCTA. Mejorar su comportamiento, mostrándoles algunas normas de conducta básica y enseñándoles a adaptar su comportamiento a las distintas situaciones sociales.De manera visual se pueden presentar los códigos de conducta básicos o las normas que se deben cumplir en una situación determinada. Este tipo de apoyos ayuda a la persona con Trastorno del Espectro Autista a autorregular su comportamiento y a ajustar su conducta a las reglas sociales específicas para cada situación.



4. TAREAS DE EMPAREJAMIENTOS PERCEPTIVOS. Los apoyos visuales también se pueden emplear en tareas dirigidas a estimular el lenguaje expresivo, mejorar la comprensión de conceptos, desarrollar habilidades perceptivas y estimular el desarrollo cognitivo.



Fuente: Deletrea

3 comentarios

Pictogramas para mejorar la comunicación

[+/-]

Me pareció difícil hacer uso de ellos pero una vez empiezas todo se hace menos complicado de lo que parecía. En nuestro caso los vamos a usar por ahora sobre todo no para anticipar sino para recrear situaciones pasadas, ya que hay lenguaje y comprensión suficiente y no queremos que lo entienda como la base de nuestra comunicación pero sí nos servirá como un empujón extra para conseguir que ejercite su memoria y su voluntad por contarnos cosas.

He hecho unos paneles según nuestras necesidades más inmediatas que podéis ver/descargar AQUI .
En otra ocasión subiré láminas con pictogramas de arasaac divididos por temas (clima, comidas, personas, estados de ánimo, ropa, actividades, utensilios, etc) .

He buscado mucho y resulta que los pictogramas se usan en más situaciones de las que yo pensaba y no sólo para niños con trastornos del desarrollo.



Algunos niños, sobre todo los de altas necesidades, no toleran bien las novedades y necesitan más tiempo que los demás para adaptarse a nuevas situaciones. Cualquier cambio en la vida cotidiana (la introducción de nuevos alimentos; la adquisición de un hito del crecimiento como gatear, andar, control de esfínteres; un cambio de habitación; el dormir la siesta en otra casa; el comienzo de la guardería; la visita de un pariente lejano, etc.) supone una fuente de estrés extra que les acelera, les aumenta el nerviosismo o les irrita.

Para reducir agobios, es útil que los padres anticipen a los niños los acontecimientos del día. Si el niño tiene una noción de cómo se desarrollará la jornada, no le resultará tan extraño enfrentarse a nuevas situaciones ni abandonar según qué actividades para iniciar otras porque entenderá que hay una secuencia de acción. Organizar el día por tareas proporciona seguridad a los niños.

Sin embargo, cuanto más pequeños son, más difícil resulta anticiparles las cosas -explicándoles lo que vendrá después- ya que sólo entienden el “aquí y ahora” y no atienden a un razonamiento lógico y verbal. En este caso, los pictogramas nos pueden ayudar a mejorar la comunicación.

Qué son los pictogramas
Los pictogramas son iconos, signos o imágenes esquemáticas asociadas a actividades, situaciones o entornos. Son dibujos sencillos que explican con los mínimos detalles una acción (lavarse los dientes, oír música, recoger los juguetes, dormir la siesta, pasear) y sirven como herramientas para la comunicación con niños.

Cómo usamos los pictogramas
Podemos ordenar los pictogramas con todo lo que el niño va a hacer durante el día en paneles de comunicación, a modo de horario. Cada día al despertar, los padres pueden elaborar el panel de esa mañana. Los pictogramas sustituyen de manera visual las tareas diarias a la vez que ayudan a establecer una situación temporal en cuanto a la parcela del día. Hay que tener en cuenta que para leer imágenes siempre debemos partir de la experiencia previa.

Utilidades de los pictogramas
- Detallar secuencias de acción: “Hoy vamos de paseo. Después a comer. Después, dormimos la siesta. Después, hacemos la compra.”
- Ofrecer alternativas: “Podemos quedarnos en casa y leer un rato o podemos salir e ir a la piscina”.
- Explicar consecuencias de determinadas acciones: “Si nos vamos a dormir la siesta, podemos ir después al parque”. También consecuencias emocionales: “Si me pegas, me pongo triste”.

Los pictogramas son útiles para los niños/as que no saben descifrar las letras pero sí que pueden interpretar dibujos, ilustraciones e imágenes. Ofrecerles este tipo de ilustraciones desarrolla en el niño una gran capacidad de abstracción y aumenta sus capacidades lingüísticas y de comunicación, según Amparo Ruiz Espinosa, coordinadora de la sección PCI del Centro de Educación Especial Jean Piaget de Granada.

Las observaciones del Centro de Educación Especial Jean Piaget concluyen que el uso continuado de pictogramas aumenta la atención de los niños; activa la memoria (puesto que anticipan las imágenes que aparecen), y ayuda a trabajar conceptos como la percepción espacial y temporal, asociando lugares con personas, actividades, etc.

Fuente: Bebés de alta demanda

3 comentarios

El autismo y el pensamiento visual (Temple Grandin)

[+/-]

En anteriores entradas hemos conocido a Temple Grandin, diagnosticada con autismo de niña, quien habla de cómo funciona su mente compartiendo su capacidad de "pensar en imágenes", lo que le ayuda a resolver problemas que los cerebros neurotípicos podrían no tener.

Entradas relacionadas:
Temple Grandin: Síndrome Asperger
Temple Grandin. El mundo necesita todo tipo de mentes
Película sobre la vida de Temple Grandin.


1 comentarios

Te puede interesar... (enlaces sept. 2010)

[+/-]

Algunos ya los conocíamos, otros los he descubierto recientemente gracias a amigos o al azar. Este mes he navegado por:

- Mi espacio interior - FATICREANDO ;)
- espacioLogopédico
- Rincón de Orientación y Atención a la Diversidad.
- Recursos de Necesidades Educativas Especiales.
- EducaMadrid. Libros y documentación. Con pictogramas.
- Alanda. Asociación para el apoyo familiar, escolar e individual de personas que presenten problemas de comunicación, lenguaje y/o conducta
- Aula PT. Recursos para trabajar con alumnos con necesidades educativas especiales
- Autismo para padres. Recursos prácticos para los familiares de alumnos con TEA
- Educación Especial Para niños con necesidades educativas especiales
- Educación Parvularia. Recursos para educación Parvularia (interesante pinchar en la lista de sus otros blogs)
- Recursos Educativos para el Aula (TIC) (de la misma autora que el anterior enlace)
- Grupo de trabajo sobre alumnado con TEA
- eita. Equipo de investigación en tratamiento de asperger y autismo
- Mi aula de P.T. Para padres y maestros de alumnos con necesidades de apoyo educativo
- La mirada especial. Blog de recursos para ed.infantil, ed.primaria y ed.especial
- Recursos para el aula
- Disfasia en Zaragoza. Pictogramas
- Bebés de alta demanda (en este caso, buscando pictogramas)
- Picasa en educación. Compartiendo recursos educativos en picasa.
- Les Pictogrammes
- Picto selector aplicación diseñada para facilitar la selección e impresión de pictos
- Tico. Tableros Interactivos de Comunicación - para generar y utilizar tableros de comunicación
- LIM Sistema para la creación de materiales educativos de facil uso por alumnos y profesorado
- Chile para niños. Juegos
- Bobinogs games
- Do2Learn
- HelpKidzLearn

En facebook:
- Picto se lector
- eita
- Autismus Arbeitsmaterial
- Trabajos Autista
- Les Pictogrammes

10 comentarios

"Te puede interesar... (enlaces)". Nueva sección

[+/-]

Abro una nueva sección, "Enlaces", enfocada a publicar los links relacionados con Autismo y necesidades especiales que me hayan resultado más interesantes a lo largo de cada mes y que quizá puedan resultaros útiles.

Hay épocas en las que no tengo demasiado tiempo pero siempre navego y guardo enlaces para mirar más adelante con calma, navego más que publico y a veces hago varias entradas en el mismo día (la opción de suscripción por correo os será útil en ese sentido), entro en Facebook donde os recomiendo que os apuntéis a los grupos relacionados con Autismo, Asociaciones y demás ya que se publica una cantidad increible de información que resultaría casi imposible mover desde los blogs -una manera estupenda de estar al día y de donde procederán muchos de "mis enlaces" , gracias amigos :)

Desde aqui defiendo la idea de "navegar por navegar". Siempre empiezo en google buscando algo que me interesa o voy a blogs en concreto, me llegan suscripciones por email, entro en otros desde la página principal y no por la última entrada para tener una visión de los últimos movimientos, me paso por comentarios, por los seguidores de tal o cual blog, paso por enlaces recomendados, y a veces, casi siempre, termino en sitios insospechados que nada tienen que ver con lo que inicialmente buscaba.
Navegar a la vieja usanza es una maravilla, tal y como nos cuenta Pizcos en una buenísima entrada "¿Se está perdiendo el placer de navegar por navegar?".

1 comentarios

Pilates para niños con autismo. Fundacion Orange

[+/-]


6 comentarios

Pautas para la reestructuración escolar. Aprendizaje de niños con TGD

[+/-]

La inclusión de niños con TGD es prácticamente imposible sin las ayudas pertinentes (sobre todo de un docente integrador) y también se dificulta por la existencia de mitos en cuanto a qué es este síndrome y en lo que hace al rol de quien ayuda. Despejar esos malentendidos y presupuestos es el camino a una inclusión plena.

Partamos de la siguiente base: todos necesitamos ayudas en distintos momentos de nuestras vidas.
Tal como ya señalamos en el libro "Ayudas para aprender. Trastornos del desarrollo y prácticas inclusivas", las ayudas son personas que nos guían en el aprendizaje; son estrategias didácticas para crear entornos educativos significativos y comprensiones compartidas, son andamiajes para favorecer la autonomía, el autocontrol y los procesos de autorregulación. Las ayudas para aprender, son, en definitiva, herramientas para disminuir barreras al aprendizaje y la participación. Son instrumentos para mejorar nuestra calidad de vida y contribuir a la construcción de una escuela inclusiva.

En ese sentido, es importante analizar cómo las escuelas se enfrentan a los alumnos que parecen “no encajar” en el aula, qué estrategias se ponen en juego, qué respuestas creativas pueden ofrecerse frente al desafío del fracaso escolar.
En el siglo XXI ya no se pueden pensar estas problemáticas como individuales (atribuidas solamente a un alumno) sino que se impone la tarea de recontextualizar el problema en términos de sistemas sociales complejos. Los diversos modos de abordar las diferencias han cambiado notablemente en las últimas décadas. Desde un enfoque obsoleto basado en la “deficiencia” o la “patologización”, a las posteriores propuestas acerca de las Necesidades Educativas Especiales y la integración, hasta las actuales propuestas de inclusión educativa y una escuela para todos que disminuya las barreras al aprendizaje y la participación.

¿Pedagogía indiferente a las diferencias?

En algunos de sus trabajos sobre la pedagogía y la escuela de las diferencias, Perrenoud (2004, 2005) subraya que la escuela, así como es capaz de contribuir con la fabricación del fracaso del alumno, también puede generar recursos, estrategias y planes para atender a las diferencias y propiciar el aprendizaje.

Para el autor, “la preocupación por ajustar la enseñanza a las características individuales no nace solamente del respeto hacia las personas y del sentido común pedagógico, sino que también forma parte de una exigencia de igualdad: la indiferencia hacia las diferencias, como ha mostrado Bourdieu, transforma las desigualdades iniciales ante la cultura en desigualdades de aprendizaje y, más tarde, de éxito escolar.
Efectivamente, basta con ignorar las diferencias para que la misma enseñanza:
a) Propicie el éxito de aquellos que disponen del capital cultural y lingüístico; de los códigos; del nivel de desarrollo; de las actitudes; de los intereses; y de los apoyos que permiten aprovechar al máximo las clases y estar a la altura a la hora del examen.
b) provoque, a la inversa, el fracaso de aquellos que no disponen de estos recursos, y que en tales condiciones aprenden en esencia que son incapaces de aprender, convenciéndose además que éste es el signo de su incapacidad más que el de la inadecuación de la escuela. (…)
¿Cómo explicar la persistencia de una pedagogía que se mantiene indiferente frente a las diferencias o que, en el mejor de los casos, sólo las tiene en cuenta marginalmente, en unas proporciones bastante ridículas en relación a su amplitud?”.

Sabemos que la escuela es un sistema complejo, cuyos avatares no son ajenos al entramado social que le da origen y al que pertenece. La cultura escolar y varios de sus rituales no han sufrido demasiados cambios a lo largo de su breve vida, ligada a la aparición de los Estados nacionales. La escuela parece un sistema experto en la autopreservación y, por qué no, la insistencia en la invarianza. Seguramente no es forastero a este paisaje el propio proceso de conformación histórica de la escuela, como “invento” de la cultura, con sus características político-institucionales -su carácter obligatorio, masivo, graduado-.

En este contexto, plantear el problema de la inclusión educativa y la necesidad de contar con “escuelas para todos” supone un desafío de importante complejidad. Diferentes documentos internacionales, foros y organismos han puesto el acento tanto en la dificultad de la empresa como en la urgente necesidad de propuestas de cambio: crear culturas inclusivas; elaborar políticas inclusivas y desarrollar prácticas inclusivas (Foro Educativo Mundial de Dakar, 2000; Declaración de Lisboa, 2007; Conferencia Internacional de Educación, Ginebra, 2008; Foro Europeo de la Discapacidad, 2009).

Por su parte, ya en el año 1994, la Declaración de Salamanca de principios, política y práctica para las necesidades educativas especiales -organizada por el gobierno español en cooperación con la UNESCO y en la que participaron 92 países- instó a la comunidad internacional a concretar los objetivos de una educación para todos, señalando que la escuela común con orientación integradora representa el medio más eficaz para combatir las actitudes discriminatorias, crear comunidades que incluyan a todos y contribuir al éxito de la enseñanza. Para ello compromete a los gobiernos a propiciar cambios en las políticas educativas, reasignación de recursos económicos, formación de docentes y la participación de la comunidad, atendiendo a las características de cada región.
Es evidente que la perspectiva de las necesidades educativas especiales es superadora de las visiones reduccionistas y tiene efectos políticos y sociales, haciendo blanco no sólo en los niveles “micro” (cambios en la interacción docente-alumno y alumno-alumno, por ejemplo) sino también en los niveles “macro” (procurando comprometer la transformación desde las políticas de Estado).
En los últimos años se ha hablado de “escuela inclusiva” en reemplazo de “escuela integradora”. La idea que abriga este cambio es interesante: no basta con pensar en una escuela que “integre” y “normalice” a los niños con necesidades educativas especiales, con la visión subyacente de que “todos somos iguales” (en esos términos hasta la posada de Procusto podía ser “integradora”). Eso podría suponer que el sistema se propone muy pocos cambios, o ninguno, en cuanto a las propias prácticas educativas, sus valores, la forma de enseñanza, forma de evaluación, forma de distribución de saberes. Bastaría con “asimilar” a los diferentes, sin afectar demasiado la dinámica institucional.
Por el contrario, la idea de inclusión supone desde un principio que “todos somos diferentes” y plantea a la escuela el desafío de poner en marcha objetivos, contenidos, sistemas de enseñanza y de evaluación, asumiendo esa diversidad y procurando incluir a todos en el proyecto educativo de la comunidad. Es evidente que esta propuesta precisa de un profundo cambio de mentalidad y valores que exceden a la escuela y que interpelan a toda la sociedad.

Perspectivas de la educación inclusiva

El movimiento hacia la educación inclusiva supone la reestructuración de las escuelas para responder a las necesidades de todos los niños. Se exige una serie de cambios metodológicos y organizativos que incluyen la formación de los propios docentes para la atención de la diversidad al tiempo que se reorganizan las propias instituciones educativas con el fin de garantizar una enseñanza de calidad.
El Índice de Inclusión (2000/2002) -realizado por el Centro de Estudios en Educación Inclusiva del Reino Unido y la Oficina Regional de Educación de la UNESCO para América Latina y el Caribe- ofrece una caracterización de la educación inclusiva, que puede sintetizarse en algunos puntos clave:
- La inclusión en educación implica procesos para aumentar la participación de los estudiantes y para reducir su exclusión, en la cultura, los currícula y las comunidades de las escuelas.
- La inclusión implica reestructurar la cultura, las políticas y las prácticas de los centros educativos para que puedan atender la diversidad del alumnado de su localidad.
- La inclusión se refiere al aprendizaje y la participación de todos los estudiantes vulnerables de ser sujetos de exclusión, no sólo aquellos con discapacidad o etiquetados como “con Necesidades Educativas Especiales”.
- La inclusión se refiere al desarrollo de las escuelas, tanto del personal como del alumnado.
- La preocupación por superar las barreras para el acceso y la participación de un alumno en particular puede servir para revelar las limitaciones más generales de la escuela a la hora de atender a la diversidad de su alumnado.
- Todos los estudiantes tienen derecho a una educación en su localidad.
- La diversidad no se percibe como un problema a resolver, sino como una riqueza para apoyar el aprendizaje de todos.
- La inclusión se refiere al refuerzo mutuo de las relaciones entre los centros escolares y sus comunidades.
- La inclusión en educación es un aspecto de la inclusión en la sociedad.

El concepto de “necesidades educativas especiales” es sustituido por el término “barreras para el aprendizaje y la participación”. En ese marco, la inclusión implica identificar y minimizar las barreras para el aprendizaje y la participación, poniendo en marcha todos los recursos necesarios para favorecer ambos procesos. Las barreras, al igual que los recursos para reducirlas, se pueden encontrar en todos los elementos y estructuras del sistema: dentro de las escuelas, en la comunidad, y en las políticas locales y nacionales.

El uso del concepto “barreras al aprendizaje y la participación”, para definir las dificultades que experimenta el alumnado, implica un modelo social respecto de las dificultades de aprendizaje y la discapacidad. Para este modelo, las barreras al aprendizaje y la participación “surgen de la interacción entre los estudiantes y sus contextos; las personas, las políticas, las instituciones, las culturas, y las circunstancias sociales y económicas que afectan a sus vidas.
Las discapacidades son barreras a la participación del alumnado con deficiencias o enfermedades crónicas. Las discapacidades se crean en la interacción entre actitudes, acciones, culturas, políticas y prácticas institucionales discriminatorias con las deficiencias, el dolor o las enfermedades crónicas.” En tal sentido, las escuelas tendrían el gran desafío de reducir considerablemente las discapacidades debidas a las barreras de acceso y de participación físicas, personales, sociales e institucionales.

Romper barreras y crear conocimientos compartidos en las aulas

En el dispositivo educativo, la negociación de significados y sentidos se hace primordial si el objetivo es construir un espacio de comprensiones compartidas entre profesores y alumnos y eso implica aspectos “intelectuales” pero también supone aspectos emocionales y afectivos desplegados en esas interacciones intersubjetivas.
Un proceso de negociación entre los significados y sentidos propios de los alumnos, sus conocimientos previos, sus formas de ver la realidad, su manera de concebir a las otras personas, su particular vida afectiva y emocional, los conocimientos ligados a su lengua materna, su región y su cultura de origen y los significados y sentidos del adulto que enseña, expresados, en parte, a través de los contenidos conceptuales, actitudinales y procedimentales del Curriculum. Dicha negociación supone conocer y respetar los significados y sentidos de los otros, reconocer las diferencias y valorarlas como un factor de enriquecimiento del proceso de enseñanza y aprendizaje. En todo caso, es el adulto el responsable de hallar los instrumentos de mediación semiótica más adecuados para la construcción de contextos mentales compartidos, en su práctica docente.

Así planteado, el desafío de la diversidad no debería formar parte de la mera retórica de la gestión educativa sino considerarse a la luz del propio proceso permanente, interactivo e interpersonal de negociación de significados y sentidos con alumnos que muestran gran heterogeneidad y desafían a los profesores a utilizar instrumentos semióticos variados, creativos, diversos, originales y en ocasiones inéditos. Instrumentos al servicio de la comunicación, del enriquecimiento mutuo y de las comprensiones compartidas.

Los alumnos con trastornos del espectro autista y las ayudas para aprender

¿Cómo ha sido hasta el momento la experiencia educativa en los casos de alumnos con trastornos generalizados del desarrollo? Es escasa aún la investigación sistemática sobre los proyectos de inclusión educativa en niños y niñas con autismo, trastorno generalizado del desarrollo no especificado (TGDNE) o síndrome de Asperger (Humphrey y Lewis, 2008). Asimismo, hay que tener en cuenta que el propio conocimiento de los cuadros vinculados con el espectro autista se ha profundizado en las últimas décadas (baste consignar que la categoría síndrome de Asperger ha sido utilizada por primera vez por Lorna Wing en 1981 y ha comenzado a formar parte de los manuales internacionales en 1994).

Por supuesto que todo proceso de cambio requiere de un tiempo, sobre todo en entramados complejos donde intervienen variables sociales, políticas, económicas, educativas y éticas. Sin embargo, si hacemos caso de los últimos datos epidemiológicos disponibles, que muestran que la prevalencia de casos dentro de los trastornos del espectro autista es de 6,5 cada 1.000 nacimientos, es evidente que estamos ante un nuevo desafío que implica atender a nuestras propias necesidades educativas específicas como profesionales preocupados por una escuela para todos.

Subyacen todavía muchos mitos acerca del autismo y sería oportuno advertir que no estamos frente a un laberinto de cientos de pasadizos inexpugnables, corredores y muros ni frente a un desierto en el que no alcanzamos a adivinar el horizonte. La imagen del niño o niña con autismo, absolutamente aislados, en una dimensión inalcanzable o una “fortaleza vacía”, corresponde más a la literatura fantástica o al mal cine que a la realidad cotidiana. Por supuesto que hay personas con un nivel muy severo de afectación que necesitan de apoyos generalizados y permanentes, pero a lo largo del continuo se halla una gama de niveles posibles de competencias (de ahí que se adopte la perspectiva dimensional de “espectro”). Personas que son capaces de aprender diversas formas de comunicación, personas que han desarrollado lenguaje verbal, personas en definitiva, que pueden interactuar con otras personas, compartir experiencias, actividades, intereses y participar plenamente de la vida de su comunidad.

Aunque progresivamente ha habido una tendencia hacia la inclusión educativa, por ejemplo en el caso de España, en los últimos veinte años se ha desarrollado una experiencia que muestra diferentes modalidades educativas en la atención a alumnos y alumnas con trastornos del espectro autista:
A) Centros específicos (escuela especial) con equipos interdisciplinarios especializados en TGD;
B) aulas específicas en escuelas comunes
C) inclusión educativa -en escuela común- con personal de apoyo.

La temática de los dispositivos de ayuda en el aula común, en el caso de los alumnos y alumnas con trastornos del desarrollo, es un tema de vital importancia. La figura de una persona que apoye con diferentes recursos y herramientas semióticas la inclusión escolar, ha sido fundamental para contribuir al éxito de los proyectos inclusivos en diferentes instituciones educativas.

Decíamos al inicio del artículo que las personas son privilegiadas ayudas para aprender y en ese sentido la figura de la maestra integradora (o maestro integrador) ha cobrado significativa relevancia. Este es un tema apasionante por varios motivos: no hay prácticamente trabajos escritos sobre la práctica profesional de la integradora. No hay tampoco una reflexión teórica sobre los alcances y limitaciones de la construcción de este “rol”. ¿Qué hace una maestra integradora, cómo lo hace, cuándo lo hace? ¿Se dirige a todos los chicos o sólo al chico que está integrando? ¿Se sienta con él o en otro lugar? ¿Se queda siempre junto al alumno o bien sale del aula para generar autonomía en el alumno y que pueda conducirse en el aula sin ella? ¿Realiza las adaptaciones comunicativas? ¿Hace las adecuaciones de contenidos? ¿Diseña evaluaciones adaptadas?
La idea de un dispositivo de ayuda (un andamiaje que se retire gradualmente), que podría ser intermitente, según los casos, es la que subyace a la figura de un profesional docente que favorezca los procesos de inclusión educativa, apoyando al mismo tiempo al alumno y al profesor de aula. Hemos optado por una denominación existente en nuestro contexto, como la de “maestro integrador” o “maestra integradora”; sin embargo, tal vez no sea la que mejor refleje la concepción de su práctica.

El maestro integrador debe trabajar al menos en tres niveles de intervención:
a) intervención que promueva la relación del docente a cargo del aula con el niño. Propiciar la comunicación entre el niño y el maestro y entre el propio maestro de grado y el niño. Que le pregunte cosas, como a sus compañeros, que le ponga límites, si fuera necesario, como a los demás, que lo haga participar como a cualquier otro par;
b) intervención que favorezca la relación con los pares. Propiciar en las actividades del aula y también en los recreos, la relación del niño con uno o dos compañeros inicialmente e ir ampliando según la medida de las posibilidades; que comparta actividades, juegos, que pueda asistir a cumpleaños de compañeros e invitarlos;
c) intervención relativa a las tareas del aula, adaptaciones de contenidos si fuera necesario, adaptaciones comunicativas utilizando como marco la filosofía de la comunicación total (fotos, dibujos, pictogramas, lenguaje escrito, habla).

Cabe señalar que para desempeñar la tarea de maestro integrador con un niño con trastornos del espectro autista es absolutamente importante contar con conocimientos específicos en el área. Trabajar con un niño con autismo, con un niño con TGD no especificado o con Síndrome de Asperger exige conocer sus estilos de aprendizaje, sus perfiles de funcionamiento cognitivo, en qué necesitan más ayuda y en qué menos nivel de soporte; utilización de Sistemas Aumentativos y Alternativos de Comunicación (SAAC), uso de agendas de anticipación, claves visuales, historias sociales, etc. (Ver Valdez, 2007).

Hay que decir que existen ciertos mitos respecto de la maestra integradora, sostenidos incluso por algunos docentes: se piensa que puede obstaculizar la inclusión del alumno. Probablemente esto pueda deberse al desconocimiento acerca de la temática del espectro autista, ya que sin este tipo de apoyos (sobre todo en una fase inicial del proceso) las barreras al aprendizaje y la participación se agigantan. Puede afirmarse incluso que quitarle este tipo de apoyo a un niño con autismo o síndrome de Asperger en el contexto de la escuela común puede constituirse en el camino más seguro hacia el fracaso y la exclusión. Sobre todo en el Nivel Inicial y los primeros años de la escuela primaria.

En el trabajo en talleres con docentes hemos recogido algunas de estas opiniones. Si han observado que la maestra integradora actúa a modo de “bastón permanente” o “sombra” del niño, es comprensible que vean a la pareja niño-integradora como una isla dentro de la escuela. Pero no es esa de ninguna manera la concepción que sostenemos como favorecedora de los aprendizajes. Si hablamos de las barreras al aprendizaje y la participación que impiden la inclusión educativa, la maestra integradora debería formar parte de los dispositivos de ayuda (tanto para el alumno como para el docente de aula), las estrategias y los formatos para hallar formas de mediación alternativa que justamente disminuyan dichas barreras. En ese sentido el trabajo de la integradora debe ser consistente con las características y formatos de los dispositivos de andamiaje: las ayudas se retiran gradualmente propiciando no sólo transferencia de contenidos o estrategias sino de autonomía.

La intervención de la integradora debería ir desvaneciéndose progresivamente en la medida en que el alumno consiga apropiarse de herramientas que favorezcan su inclusión en los tres niveles mencionados: relación con su maestra de grado, con sus pares y con la tarea escolar, los contenidos y los formatos semióticos más apropiados. Consideramos que es necesaria una investigación en el área educativa para poder explorar no sólo el uso de las denominaciones sino, lo que es más importante, qué tipo de funciones se le atribuye en cada jurisdicción según el marco legal o las costumbres.

En ocasiones puede llamar la atención que en algunos contextos, la escuela especial viva como una amenaza las recomendaciones sobre una escuela inclusiva. Sin embargo la experiencia internacional en educación muestra que la educación especial ha propiciado dispositivos de apoyo a la inclusión, se ha convertido en centro de recursos y formación específica en distintos tipos de discapacidad, ha aportado asimismo recursos humanos especializados para desarrollar los procesos de integración de los alumnos en escuela común.

A esta altura de la cuestión resulta obvio que las mayores posibilidades para el desarrollo de una escuela inclusiva se hallarán en el contexto de una sociedad inclusiva.
El proceso de inclusión educativa puede presentar diferentes bifurcaciones y desarrollos, pero lo principal será recorrer las distintas etapas procurando la eliminación progresiva de las barreras que existen en las escuelas para lograr el máximo aprendizaje y participación de todos los alumnos y alumnas, más allá de su origen social y cultural y sus características individuales. El Índice de Inclusión considera la inclusión como un proceso de desarrollo que no tiene fin, ya que siempre pueden surgir nuevas barreras que limiten el aprendizaje y la participación, o que excluyan y discriminen de diferentes maneras a los estudiantes. La respuesta a la diversidad del alumnado es un proceso que no sólo favorece el desarrollo de éste sino también el de los docentes, las familias y las escuelas mismas.

Los testimonios de los niños y niñas con Síndrome de Asperger muestran que la escuela es un factor de estrés y angustia en la que con frecuencia sufren burlas de sus compañeros, distintas formas acoso escolar (bullying) y aislamiento. Por su parte también los profesores -aun aquéllos comprometidos con la inclusión educativa- manifiestan que no tienen la formación ni el apoyo necesario para saber cómo tratar a esas niñas o niños, cómo dirigirse a ellos y realizar las adecuaciones curriculares pertinentes. La Asociación Nacional de Autismo (NAS, 2003) de Reino Unido (pionera de las Asociaciones en el mundo del autismo) señala que los niños con Síndrome de Asperger tienen 20 veces más probabilidades de ser excluidos de la escuela común que sus pares. El 21% es excluido al menos una vez, comparado con el 1,2% del total de la población estudiantil (Humphrey y Lewis, 2008).

Los cambios necesarios no son posibles sin propuestas de políticas educativas inclusivas. La gestión se convierte en un ámbito clave para crear espacios educativos que asuman el compromiso de comprender la diferencia antes que negarla o excluirla. La investigación educativa en el área puede asimismo ser una fuente de diálogo, crecimiento y búsqueda de nuevas formas de enseñar.

Daniel Valdez

* Daniel Valdez es Doctor en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid. Director del Posgrado NEE en Trastornos del Desarrollo de FLACSO. Director de la Diplomatura en Autismo y Síndrome de Asperger de la Universidad de Belgrano. Docente de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires.

Fuente: Edición digital El Cisne
Visto en: Aspau desde su grupo de facebook

3 comentarios

Estimulación del lenguaje oral en educación infantil

[+/-]

El lenguaje oral está presente en la comunicación de las personas desde el mismo momento del nacimiento, por ello la familia y el entorno más cercano serán los pilares que proporcionen las primeras experiencias para que el lenguaje sea vivo y variado. Nuestro interés se centra en que el alumnado de Educación Infantil continúe adquiriendo de la forma más adecuada el lenguaje oral en todas sus dimensiones, conscientes de la importancia que su correcta adquisición tiene para el desarrollo personal.

Basado en un modelo preventivo, el documento que se propone tiene como finalidad enriquecer la competencia lingüística del alumnado de esta etapa y facilitar la superación de las posibles dificultades del lenguaje que se detecten.
El material está estructurado en distintos apartados que se complementan y relacionan entre sí para posibilitar su integración en la programación de aula. Es un documento abierto que permite generar otras actividades y que sin duda el profesorado enriquecerá con sus aportaciones fruto del análisis y reflexión sobre la práctica docente.

Pincha sobre la imagen para ver la presentación en Scrib o bien visualizar y descargar aqui en slideshare

0 comentarios

Juegos para niños con autismo

[+/-]

Autism Games, Web en inglés (podemos usar el traductor) donde encontraremos juegos clasificados juegos en el nivel adecuado de dificultad:
- Juegos para principiantes: son para los niños que aún no son verbales o apenas están aprendiendo sus primeras palabras.
- Juegos intermedios: son para niños que están poniendo algunas palabras juntas
- Juegos avanzados: son para niños para los que empiezan a poner frases juntas.


Casi todos se apoyan con videos de ejemplo. Es interesante y es fácil sacarle partido aunque no entendamos el idioma. Podemos ver todos en su canal de youtube



Podéis además echar un vistazo en su blog, Autism Games

Visto en fb ;)

11 comentarios
 
ir arriba ir abajo