Pelea por una vida normal, pero Jorge Souto, de 12 años, tiene Asperger, un síndrome que genera rechazo e incomprensión en chicos de su edad.

Cuando todavía no se ha diagnosticado o hay personas que no saben lo que supone el Asperger, los familiares explican que en el colegio suelen pensar que dicho comportamiento se debe a vagancia o pasotismo, «pero el despiste o la falta de atención en determinados aspectos es llamativa en este tipo de personas», como explicaba otra madre de un niño con este síndrome, Henar Moral. De hecho, reclama la formación de los docentes para saber tratarlos porque el colegio es para ellos el lugar donde lo pueden pasar peor. «Les cuesta hacer amigos» confesó Sagrario, y también Jorge, aunque al principio le costó reconocerlo: «En mis ratos libres prefiero quedarme en casa jugando». El ordenador, las películas de ciencia ficción y, por encima de todo, construir maquetas son sus aficiones favoritas.
Eso no quiere decir que no se lleve bien con algunos chicos, pues en su clase Jorge dice que no tiene problemas, pero que cuando sale al patio... «De pequeño me llamaban Big Foot» y ahora se siguen metiendo con él porque no es como los demás. «Pero yo me defiendo y en otras ocasiones me voy con disimulo».
No entienden la ironía
Jorge es gallego, pero nunca podrá utilizar la retranca. Es otra de las características de los asperger: interpretan literalmente las frases. Pero que no puedan ir más allá de lo que ven o escuchan, no quiere decir que no tengan sentido del humor. A Jorge le encanta contar chistes y se parte de risa con los de su padre, con quien comparte muchas bromas y tiene a menudo muestras de cariño, a pesar de que a los asperger les cuesta la relación con los demás. «Soy bastante cariñoso», reconoce. Aunque lo es sobre todo con sus familiares, ya que con los niños de su edad le cuesta más relacionarse.
Pero el colegio es una buena escuela para desarrollar aptitudes que le cueste más a este tipo de personas, como dice Sagrario: «Es muy importante la educación, porque yo quiero que mi hijo estudie una carrera y se forme para que pueda trabajar y valerse por sí mismo».
El balonmano le ayuda mucho a jugar en equipo y hacer ejercicio, aunque cuenta que no puede entrenar hasta dentro de una semana porque tuvo el brazo escayolado y debe hacer reposo. «Estoy deseando poder jugar ya- expresa Jorge- y también poder comer ya». Aunque su plato favorito sean los espaguetis con kétchup, come de todo y a todas horas. Hay que seguir creciendo.
Fuente: La voz de Galicia
2 comentarios:
Es muy bueno saber y difundir sobre estos trastornos, supongo que todavía la ciencia no conoce muhco de los mismo. Lo importante es que no se los excluya, que se los ayude a integrarse, sólo esto se logra con educción. Besos tía Elsa.
jorge yo se que te amo pero de que te amo te amoyrno aynada imposible que nos separe te amo jorge porque eres bellisimo te amo miamooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooorrr
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